El nombre de este espacio deriva de un libro del historiador Germán Arciniegas, en el cual se habla de la originalidad cultural de América Latina, de su diversidad y de la urgencia de luchar por la unidad del continente para trascender la dependencia de los modelos que vienen de afuera.
El espacio quiere referirse a las raíces, pero también a las apropiaciones culturales de latinoamericanas (ese otro Occidente, según la afortunada imagen del profesor Marcello Carmagnani). Siempre considerando que
en la formación de la cultura de esta parte del mundo participan, sin falta, savias autóctonas, cosmopolitas, míticas, mágicas, religiosas, de subdesarrollo, de improvisación, de rechazo de lo propio y de intuición. Eso que Arciniegas identifica en siete colores:
"lo negro, lo indio, lo siciliano, lo gitano, lo chino, el espiritismo, la teosofía, lo que viene de los aquelarres españoles". Todo el bagaje que viaja (cruza), y se mezcla (se cruza).